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jueves, 16 de agosto de 2012

"El libro sin nombre", capítulo 5.

Las paredes de aquella habitación carecían de color, se respiraba un ambiente angustiado, se olía la preocupación y los pitidos de las máquinas invaden todos los silencios.
- ¿David?
Le suena esa dulce voz, es la voz de Lisa. Escucha que le llama, parece un ángel, pero realmente es un ángel que poco a poco está llevándole al infierno.
David intenta abrir los ojos, no puede, siente su cuerpo dormido aunque su mente no lo esté. Oye médicos hablando, no entiende muy bien que dicen, más bien no entiende nada, solo escucha como Lisa se va.
Un silencio se produce, no se escucha nada, a nadie, siente miedo, "¿esto es un sueño?"se dice a si mismo, intenta hablar, intenta moverse, pero no es capaz. No le gusta la situación, empieza a imaginarse lo peor y llora por dentro, ni las lágrimas consiguen escapar se ese horrible estado.
Pasa un largo rato, todo se hace eterno, se siente en tic tac de un reloj, parece que el toempo no corre, las horas no pasan. De pronto se oye a una mujer gritando, si, es ella, es su madre, preocupada, llorando, "ojalá pudiera decirle que estoy bien".
- ¿Es usted la madre del chico?
- ¿Qué le ha pasado?
- La chica que venía con él ha dicho que tuvo un accidente en una moto. -David intenta escuchar, no sabe que ha pasado- al parecer le fallaron los frenos, se ha dado un golpe en la cabeza, tenemos que hacerle un par de pruebas estos días. -"¿han fallado los frenos?, no puede ser, ayer mismo pasé la revisión", David intenta hablar, sabe que no ha sido un accidente, se asusta, Lisa le ha metido en el infierno, tiene que acabar con todo ello, si no puede acabar muy mal.
- ¿Se despertará, doctor?
- Es pronto para saberlo.

Fuera de la habitación solo se oyen llantos, los pasos de los médicos cumpliendo con su lavor. Se ven caras de preocupación, de tristeza, el hospital nunca ha sido un buen lugar.