Life is not a dream.
Porque la vida no es de color de rosa.
sábado, 22 de diciembre de 2012
Diferente Navidad.
Recuerdo cuando era pequeña, como mis padres y tíos jugaban con nosotros manteniendo la magia de la Navidad. Acabábamos de cenar, la noche del 24 de Diciembre y cuando nosotros ya preguntábamos por los regalos y nos paseábamos mucho mirando por la ventana el árbol de Navidad, que estaba en la galería de casa, entonces empezaba el juego.
— ¿Eso que suena no es la campana del trineo de Papa Nöel?
Nosotros como locos volvíamos al comedor y nos quedábamos en silencio, y no escuchábamos nada. Volvíamos a hablar y volvían:
— Que si que si, ¡vamos al desván (o buhardilla, como se prefiera llamar) a ver si le vemos!
Subíamos corriendo las escaleras para asomarnos al balcón que allí arriba había, mirábamos a través de los cristales de las ventanas, pero no veíamos nada:
— ¡Mirad, allí a lo lejos, es el trineo de Papá Nöel!
Nosotros seguíamos sin ver nada, pero nos lo creíamos todo.
Después de esto, bajábamos corriendo las escaleras, atravesábamos el comedor y la cocina y llegábamos al árbol. Allí estaban los regalos, y nos apresurábamos a cogerlos y dárnoslo según el nombre que pusieran. Aquello era realmente una batalla entre niños y papel de regalo que no duraba más que unos segundos.
Felicidad extrema, sonrisas de oreja a oreja, Papá Noël siempre acertaba con los regalos. Inmediatamente sacábamos el contenido y se lo íbamos a enseñar a nuestros padres. Y como no, nos poníamos a jugar con ello, el resto de la noche.
Esa era la rutina de todas las Navidades, pero, una vez que creces, la cosa cambia, se pierde la magia y la Navidad no es más que una escusa barata para dar y recibir. Yo tuve la suerte de que mi madre, tan buena ella y tan inocente yo, consiguió conservar mi magia navideña doce años. Ese pequeño detalle me marcó, ella quería verme feliz. Pero, ahora, todo es diferente y este año, especialmente este año, la cosa cambia.
Dicen que la Navidad es para pasarla en familia, pero, ¿qué pasa cuando esa familia está rota? la Navidad pasa de ser feliz y mágica a ser una absoluta mierda.
jueves, 25 de octubre de 2012
Mundo de Monstruos.
viernes, 21 de septiembre de 2012
"El libro sin nombre", capítulo 9.
jueves, 23 de agosto de 2012
"El libro sin nombre", capítulo 8.
No puede seguir escribiendo, se está volviendo loca, necesita gritarle al mundo. Llora, llora de impotencia, no sabe lo que él siente, es todo muy extraño, pero le quiere, si, realmente le quiere. Se pone los cascos, todas las canciones le hacen pensar en él, su nombre ronda por su cabeza. Borja. No quería verlo, pero tampoco podía evitarlo.
Han pasado unos meses después de todo lo ocurrido, después de aquella tarde con Lisa, no sabe si ha hecho bien, pero no ha conseguido contarle nada a nadie, solo a David, pero porque él sabe que de momento, no podrá contarlo. Revuelve toda su habitación, busca sin parar la nota que le había dejado Lisa en el buzón:
"Susanne, se que lo de tu hermano ha sido culpa mía, no tendría que haberme encaprichado con él, pero muchísimas cosas no deberían de haber sucedido. Me voy Su, me voy lejos, al lugar donde realmente pertenezco. Por favor, cuando David se despierte dile que le echaré de menos, pero que esto es realmente lo que se merece y si, estoy segura de que despertará, uno de los médicos es amigo y me ha dicho que va progresando.
No me busquéis, habré desaparecido cuando hayas leído esto, porque en realidad, tampoco me llamo Lisa, no puedo decirte más Su, hasta siempre."
Siempre que lee la nota se queda perpleja, ha tenido engañado a todo el mundo, "¿de donde habrá salido?" siempre se pregunta, pero le queda vivir con la curiosidad.
Vuelve en si, vuelve a pensar en Borja, no sabe que hacer, le da miedo sufrir por amor, otra vez. "Aquel mes juntos, fue perfecto", siempre recuerda ese tiempo, le echa de menos.
No puede más, Susanne coge la mochila, la bici y se va. Sabe perfectamente donde ir, donde realmente estará a gusto. Ella, solo ella con sus pensamientos en un bonito lugar. Llega a una pradera que es preciosa, en esta época está repleta de margaritas, que la hacen más bonita. Al fondo, se ve el mar, nunca se ha acercado mucho, con tanta altura la caída sería mortal.
Piensa, piensa, le da vueltas a la cabeza, grita, llora, ríe. Se está volviendo loca, pero loca por él. Recuerda su sonrisa, sus besos y caricias. Una pequeña sonrisa le sale. Llora. Realmente lo está pasando mal, le quiere y no sabe que hacer. Intenta olvidarse de él, pero no puede. Se echa en la toalla que ha llevado, se pone los cascos y sigue llorando, necesita desahogarse del todo.
Pasan los días, el tiempo corre, Susanne está feliz, se miente a si misma diciéndose que se ha olvidado de él. Mira el calendario, en un par de semanas son fiestas en su barrio, se lo pasará bien, desconectará. De pronto, un mensaje le llega al móvil. Es suyo. Lo abre: "Su, se que en seguida son las fiestas de tu barrio, espero verte. Un beso."
- ¡No puede ser verdad! -grita.
¿Y ahora qué? No sabe si quiere verle, ni que decirle cuando le vea, "¿cómo voy a dar dos besos a quien antes daba de uno en uno?" piensa, pero se olvida de ello. Ya tendrá tiempo de pensarlo, ahora tiene que planificar las fiestas, espera que realmente sean memorables, su prioridad es pasarlo bien, pero en el fondo, se muere de ganas de verle.
miércoles, 22 de agosto de 2012
"El libro sin nombre", capítulo 7.
- ¿Sabes que existo? -le dice en un tono borde.
- Lo primero, a mi me hablas bien y lo segundo, ¿qué quieres?
- Teníamos pendiente una conversación, ¿quedamos hoy?
- No puedo, tengo cosas que hacer -miente- lo que quieras decir, dilo ahora.
- Su, ya sabes lo que yo siento, pero yo no se lo que tú sientes.
- Yo no siento nada, Matt. -un silencio incómodo se produce- Lo siento, pero no podemos seguir así, esto ha dejado de ser un juego, no volveremos a quedar.
Susanne le cuelga, ha dicho lo que llevaba tiempo queriendo decir, no quería escuchar ni una palabra más. El móvil vuelve a sonar, pero no contesta, lo apaga, no quiere saber nada del mundo, hoy no.
No hay nadie en su casa, todo el mundo se ha ido, su rutina es pasarse las tardes sola en casa. Entra en la habitación de su hermano, "tiene que tener su dirección en alguna parte" piensa. Abre cajones, cajas, libros, hasta que encuentra en su chaqueta un papel. Una dirección está escrita. No sabe de dónde es, pero piensa ir hasta allí.
Después de autobuses y una larga caminata, llega. Es un local, no le da buen presentimiento. Hay una casa abandonada, y justo al lado una especie de garaje, con motos aparcadas fuera. Susanne da un golpe en la puerta:
- ¿Quién eres? -Jeff ha abierto, no le gusta nada.
- Soy Susanne, la hermana de David.
- ¿Manda a su pequeña hermana arreglar sus problemas? -Le da la risa y se enfada- Pues dile que...
- Su, ven, te llevaré a casa. -Lisa sale, interrumpiendo a Jeff.
No sabe si fiarse, pero empezaba a tener miedo. Se monta en la moto con Lisa, pero esta no le lleva a casa, si no se van a un parque, lejos del local, no sabe donde están.
- ¿Por qué me traes aquí? Quiero volver a casa.
- No te asustes, se a lo que has ido al local y te contaré que ha pasado.
Se sientan en el suelo, Lisa empieza a explicarle que cuando David llegó, ella se fijó en él y eso a Jeff no le gustó, siempre quiso librarse de él, realmente estaba loco.
- Entonces, después de discutir, David cogió la moto y se fue.
- No fue un accidente, su moto estaba bien.
- Lo se.
Susanne se echa a llorar, Jeff estaba loco, había intentado matar a su hermano.
- ¡Pienso denunciarlo, además he visto todo lo que tenéis en el local montado! -Susanne grita, y sale corriendo.
Lisa se monta en su moto, no puede dejar que se vaya, ha visto demasiado con tan solo quedarse en la puerta. Susanne corre, tiene verdadero miedo. Llega al pueblo, mira atrás y no ve a Lisa, está tranquila. Sigue caminando, se dirige a casa, dobla una esquina y allí está Lisa.
- Su, por favor, no quieras meterte en problemas tú también -Le agarra del brazo- no puedes decir nada.
- ¡Habéis intentado matar a mi hermano, tú tienes la culpa de todo, eres una zorra! -Su se libra y vuelve a marcharse corriendo, Lisa había dejado de apretar.
Se queda en silencio, en el callejón, junto a su moto. Realmente ella es la culpable de que David esté así, no quería verlo de ese modo, pero es la realidad.
Lisa se va a su casa, ya lo tenía todo preparado, vive sola y no tiene que dar explicaciones a nadie, coge la maleta que guarda bajo su cama, todo el dinero que tenía guardado y sin decir nada a nadie, se va. Pasa por delante de casa de Susanne, ve que hay luz dentro, ella ya estará en casa, así que le deja una nota en el buzón y desaparece entre la oscuridad de la noche.
Susanne está en su habitación, asustada. Coge una hoja y empieza a escribir todo lo que ha visto en ese garaje. "Esos coches no eran comprados" piensa, empieza a creer lo peor de lo peor. La caja. Ha visto la caja de su hermano allí. Sigue sin saber que había dentro, pero seguramente era algo para desmontar en negocio de Jeff y los demás. "¿En qué te has metido, David?"
lunes, 20 de agosto de 2012
"El libro sin nombre", capítulo 6.
Los altavoces a todo lo que dan, no le importan los vecinos, son las 9 y nadie tiene porque quejarse. Se mete en la ducha, vive la música, baila, juega con el jabón, está contenta. Sale, se viste mientras baila, no puede evitarlo. Peinarse, arreglarse, todo lo hace en seguida, va bien de tiempo, no llegará tarde.
La hora justa, sus amigos ya están esperándola, nunca faltan los abrazos, Susanne es muy mimosa, y prefiere un abrazo a un "hola".
Después del camino y el esperar a estar todos, llegan a la discoteca, hacía tiempo que no iba a una. La música alta, las luces de colores, la misma gente de siempre, y la barra al fondo. Una especie de rutina es entrar y dirigirse a la barra, la entrada conlleva una consumición gratis y claro, "it's free" piensa.
No tardan en ponerse a bailar, suenan las canciones y se respira alegría en el ambiente, bueno, alegría y sudor, tanta gente sin parar de moverse es lo que provoca. El Dj pinchando las últimas canciones, animando a la gente, es una buena noche.
Susanne no se había fijado en la gente, pero después de un par de horas y encontrarse con unos y otros encuentra a quien estaba buscando. Al fondo, estaba allí, Borja, con sus amigos. Él la mira, y ella le sonríe, pero ambos siguen a lo suyo. Suena su canción favorita, se da la vuelta y vuelve a bailarla con sus amigas. "Necesitaba esto" piensa, necesitaba desconectar al fin y al cabo, el tema de su hermano le tenía preocupada, y necesitaba animarse.
Ya es hora de irse, se ha echo tarde, se da la vuelta pero él ya no sigue allí, debe de haberse ido.
Llega a casa, lo más silencioso posible, entra directamente en su habitación, se echa en la cama y se duerme, está cansada.
A la mañana siguiente se nota bien, realmente le ha sentado bien salir de casa. Desayuna, se prepara y se va a ver a su hermano.
Es entrar por la puerta del hospital y no gustarle nada, es un ambiente amargo, triste. Habitación 333, esa es.
Abre la puerta y se encuentra a Lisa, hablándole a David como si estuviera despierto, pidiéndole perdón. Susanne hace un ruido para que oiga que ha llegado, ella se da la vuelta, coge sus cosas y cabizbaja, sin decir nada, se va.
- Hola David -le da un beso en la frente- no me gusta Lisa, es mala, por su culpa estás aquí- y se echa a llorar.
No aguanta ver a su hermano así. Al cabo de un largo tiempo con él, hace un ruido, como si intentase hablar. Susanne llama corriendo a una enfermera. Ella le examina:
- Bien, vamos progresando.
- ¿Se despertará?
- No lo sabemos, pero parece que si, aunque no sabemos cuando.
De pronto una de las máquinas empieza a sonar, es un pitido irritante, la enfermera se exalta, otras llegan, echan a Susanne de la habitación, no oye más que ruidos, se asusta, llora.
Al cabo de unos minutos, una enfermera sale a su encuentro.
- ¿Qué le ha pasado a mi hermano?
- Ha sido un paro cardíaco, pero vuelve a estar... bien. -La enfermera no sabía que palabra utilizar, vuelve a estar despierto pero en su cuerpo dormido.- Será mejor que vueltas a casa, se ha acabalo la hora de visita.
Susanne se va, tiene miedo por su hermano, pero no quedará así. Sale del hospital y va en búsqueda de Lisa. Está muy enfadada y quiere respuestas y piensa obtenerlas sea como sea.
jueves, 16 de agosto de 2012
"El libro sin nombre", capítulo 5.
Las paredes de aquella habitación carecían de color, se respiraba un ambiente angustiado, se olía la preocupación y los pitidos de las máquinas invaden todos los silencios.
- ¿David?
Le suena esa dulce voz, es la voz de Lisa. Escucha que le llama, parece un ángel, pero realmente es un ángel que poco a poco está llevándole al infierno.
David intenta abrir los ojos, no puede, siente su cuerpo dormido aunque su mente no lo esté. Oye médicos hablando, no entiende muy bien que dicen, más bien no entiende nada, solo escucha como Lisa se va.
Un silencio se produce, no se escucha nada, a nadie, siente miedo, "¿esto es un sueño?"se dice a si mismo, intenta hablar, intenta moverse, pero no es capaz. No le gusta la situación, empieza a imaginarse lo peor y llora por dentro, ni las lágrimas consiguen escapar se ese horrible estado.
Pasa un largo rato, todo se hace eterno, se siente en tic tac de un reloj, parece que el toempo no corre, las horas no pasan. De pronto se oye a una mujer gritando, si, es ella, es su madre, preocupada, llorando, "ojalá pudiera decirle que estoy bien".
- ¿Es usted la madre del chico?
- ¿Qué le ha pasado?
- La chica que venía con él ha dicho que tuvo un accidente en una moto. -David intenta escuchar, no sabe que ha pasado- al parecer le fallaron los frenos, se ha dado un golpe en la cabeza, tenemos que hacerle un par de pruebas estos días. -"¿han fallado los frenos?, no puede ser, ayer mismo pasé la revisión", David intenta hablar, sabe que no ha sido un accidente, se asusta, Lisa le ha metido en el infierno, tiene que acabar con todo ello, si no puede acabar muy mal.
- ¿Se despertará, doctor?
- Es pronto para saberlo.
Fuera de la habitación solo se oyen llantos, los pasos de los médicos cumpliendo con su lavor. Se ven caras de preocupación, de tristeza, el hospital nunca ha sido un buen lugar.