Se supone que la Navidad es una época feliz, de alegría, para pasar en familia. Se supone. Pues bien, yo os voy a contar como será mi Navidad:
Recuerdo cuando era pequeña, como mis padres y tíos jugaban con nosotros manteniendo la magia de la Navidad. Acabábamos de cenar, la noche del 24 de Diciembre y cuando nosotros ya preguntábamos por los regalos y nos paseábamos mucho mirando por la ventana el árbol de Navidad, que estaba en la galería de casa, entonces empezaba el juego.
— ¿Eso que suena no es la campana del trineo de Papa Nöel?
Nosotros como locos volvíamos al comedor y nos quedábamos en silencio, y no escuchábamos nada. Volvíamos a hablar y volvían:
— Que si que si, ¡vamos al desván (o buhardilla, como se prefiera llamar) a ver si le vemos!
Subíamos corriendo las escaleras para asomarnos al balcón que allí arriba había, mirábamos a través de los cristales de las ventanas, pero no veíamos nada:
— ¡Mirad, allí a lo lejos, es el trineo de Papá Nöel!
Nosotros seguíamos sin ver nada, pero nos lo creíamos todo.
Después de esto, bajábamos corriendo las escaleras, atravesábamos el comedor y la cocina y llegábamos al árbol. Allí estaban los regalos, y nos apresurábamos a cogerlos y dárnoslo según el nombre que pusieran. Aquello era realmente una batalla entre niños y papel de regalo que no duraba más que unos segundos.
Felicidad extrema, sonrisas de oreja a oreja, Papá Noël siempre acertaba con los regalos. Inmediatamente sacábamos el contenido y se lo íbamos a enseñar a nuestros padres. Y como no, nos poníamos a jugar con ello, el resto de la noche.
Esa era la rutina de todas las Navidades, pero, una vez que creces, la cosa cambia, se pierde la magia y la Navidad no es más que una escusa barata para dar y recibir. Yo tuve la suerte de que mi madre, tan buena ella y tan inocente yo, consiguió conservar mi magia navideña doce años. Ese pequeño detalle me marcó, ella quería verme feliz. Pero, ahora, todo es diferente y este año, especialmente este año, la cosa cambia.
Dicen que la Navidad es para pasarla en familia, pero, ¿qué pasa cuando esa familia está rota? la Navidad pasa de ser feliz y mágica a ser una absoluta mierda.