Nada más reunirse, Susanne no sabe que decir, tiene su gran discurso en la cabeza, aunque lo haya pensado de camino, pero antes de que el sonido de su primera palabra empiece, él la interrumpe:
- Su, tenemos que hablar.
- Eso mismo iba a decirte yo, pero habla tú primero.
- Su, no se si túpiensas igual, pero después de todo este tiempo tengo que decirte que...
- ¿Qué? -Le interrumpe ansiosa por saber- Dilo ya.
- ...
- ¡Dilo!
- Te quiero.
Susanne se queda en blanco, no sabe que decir, no se esperaba esas palabras, era justamente lo que ella pretendía evitar ese mismo día, el llegar a ese punto. No sabe que decir, no sabe si creerle y él empieza a preocuparse.
- Di algo por lo menos, ¿no?
- Es que no se que decir Matt.
- Tú también querías hablar, dilo ahora.
- Ahora no es el mejor momento, tengo que irme, ya hablamos.
Le da un rápido beso y se va. Susanne le da vueltas a la cabeza, no se esperaba para nada eso, ahora ya no sabe que hacer.
Llega a casa, no hay nadie, como de costumbre, se preocupa por su hermano pero ve un post-it en la televisión que dice: "esta noche me voy a cenar con mis colegas, no me molestes", nunca le han gustado sus amigos, sabe que no son buena compañía aunque no los conozca, prefería a los de antes, con los que ahora a penas queda.
Mira el reloj, son las 23:00, sigue sin aparecer nadie, así que se prepara un sandwich y se pone a ver la tele.
- Asco. Asco. Ya la he visto. ¿Nunca piensan echar nada decente?
Justo cuando apaga la televisión su móvil empieza a sonar, es Matt, deja que suene y como ve que no cuelga decide contestar.
- ¿Si?
- Su, no te hagas la loca, sabes que soy yo.
- ¿Qué quieres?
- Hablar.
Un silencio incómodo se forma y Susanne decide acabar con él.
- Matt, no se que decirte, llevamos con "esto" un año, lo propusimos como un juego, el amor no entraba.
- Yo no puedo evitarlo Su.
- Hoy pretendía acabar con todo esto.
- Ah...
Siguen hablando un rato, Susanne no para quieta por casa, hasta que decide sentarse en la cama.
- ¿Entonces? -dice él.
- Ya lo hablaremos otro día.
De repente se oye el ruido de la puerta:
- Ya estoy de vuelta.
- Ha llegado mi madre, ya hablamos. -Susanne cuelga y sale al encuentro de su madre- Buenas noches mamá.
- ¿Ya has cenado?¿y David?
- Salió, a cenar con sus amigos. -Sabe que no solo ha ido a cenar, está preocupada, pero no quiere preocupar a su madre- ¿Vemos una peli?
- Claro.
Su madre prepara unas palomitas mientras ella escoge que película ver, aunque solo tengan un par de ellas en dvd. Se sientan juntas en el sofá y se tapan con una manta. Al cabo de media película las dos se quedan dormidas, Susanne despierta a su madre y se van a la cama.
Son las 3 de la mañana, el teléfono suena, Su se levanta preocupada y contesta:
- ¿Si?
- Menos mal que eres tú Su, necesito que bajes al parque, he tenido unos problemas, necesito que me bajes la caja que escondo bajo la cama.
- ¿Pero qué ha pasado?¿estás bien? -Su se altera, tiene miedo- David ¿qué pasa?
- Date prisa, tú solo tráeme la caja.
Susanne se viste corriendo, en silencio, para no despertar a su madre. Busca bajo la cama de su hermano, está llena de cosas, no encuentra la caja y se empieza a alborotar, lo revuelve todo, hasta que la encuentra. Baja corriendo al parque, y ve un grupo de chicos rodeando a otro que está en el suelo, corre más rápido, tiene miedo de que ese chico del suelo sea su hermano.
- Llegas tarde canija. -Uno de los del grupo le quita la caja de una forma muy brusca- deberías vigilar a tu hermano.
Uno de ellos, el que aparentaba ser el "jefe" del grupito escupe a David y se van. Susanne ve que han pegado a su hermano y se asusta aún más.
- ¡¿David, me oyes?!¿estás bien?
- Si, si -contesta él un poco dolido.
- Lo... lo siento, no encontraba la caja y...
- No ha sido culpa tuya Su -él le interrumpe- no le digas nada a mamá, por favor.
- No diré nada.
Ella le ayuda a levantarse y ambos se dirigen a casa, Susanne tiene miedo, pero David la tranquiliza.
- Veremos el espectáculo por la mañana. -ríe él- tendré que pensar una escusa.
- Cuéntame que ha pasado.
- Mañana.