Una vez me peguntaron que cual era mi propósito en la vida, yo dije que ser FELIZ y de momento lo llevo bien. La felicidad no se consigue teniendo más amigos, más dinero, más ropa, etc... la felicidad no se consigue con cosas materiales, sino con hechos, con momentos, con experiencias, con aventuras, con buenas compañías.
Mi felicidad va condicionada por muchos momentos, ya que cualquiera con buena compañía es un recuerdo más. También va condicionada a las personas que nunca me abandonan, a esas que llegaron en cierto momento y nunca se van, a la amistad de verdad, a mi familia y a todo lo que me rodea que no intenta dañarme.
No tengo una casa de ensueño, ni los padres más ricos, no tengo el novio más guapo del mundo, ni el coche más caro del mercado. Mi móvil no vale millones y mi ropa no es de marca, pero si que tengo unos amigos de verdad, una familia que me quiere y una larga vida por delante y eso, es lo que de verdad me hace feliz.
Si me concedieran tres deseos podría pedir ser joven para siempre, pero ¿de qué me serviría ver envejecer y ver como se me escapa lo que más amo en esta vida? Podría pedir ser inmortal y que ciertas personas lo fueran pero, ¿para qué transformar el flujo de la vida? Nacemos, crecemos y morimos. Desde el día que nacemos tenemos una larga vida por vivir, tenemos miles de cosas que aprender y cientos de historias por vivir. Somos jóvenes, no lo seremos eternamente así que, habrá que aprovechar al máximo de todo lo que podamos, porque eso, amigos míos, es la felicidad, la felicidad es la vida.